Este no es un fic Slash, pero puede que tenga algún que otro detallito, si te molesta, porfavor, no leas. Tras año y medio escribiendo una línea cada dos meses más o menos, finalmente termino esta escena que era una de las que tenia en mente desde que empecé. Es raro, se nota que he ido escribiendo de uvas a peras y no me convence mucho, pero debía sacármelo de encima de una vez, y si finalmente me decido a seguir con HVG, hacerlo bien, no como he hecho últimamente.
Capitulo 10: Pelotas
James Potter caminó por el terreno que rodeaba el castillo mucho más cautelosamente de lo que era habitual en él. Sus aires de arrogancia habían quedado enterrados por un sentimiento de culpa nuevo y, a la vez, molesto. Con Snape eso nunca le había pasado, no le importaba pizca ser ruin con ese grasiento Slytherin. Pero Evans; Evans era harina de otro costal.
Antes que nada, era Gryffindor, y eso era algo que le escamaba bastante. ¿Donde había quedado la lealtad Gryffindor para con su casa? Una cosa era que hubiesen desavenencias dentro de la casa. Era normal. Lo que ya no era normal era... putearse de esa forma, no había forma fina de expresarlo. A parte está, que había quedado claro que ella le gustaba, no acababa de entender muy bien porque, pero no había dudas en ese aspecto. Si, era muy guapa, no lo negaría ni muerto, pero no era solo eso, había algo más. Quizás los chicos tenían razón, y el hecho de que ella no babeara por sus huesos, había influido mucho en que él se fijara en ella. Luego, claro está, actualmente disfrutaba muchísimo con las escaramuzas verbales que mantenían, eran un reto para su mente. Puede que fuese algo masoquista.
Realmente estaba nervioso. Se había convertido en un verdadero gilipollas inmaduro. Bueno, eso no era del todo correcto, realmente llevaba tiempo siéndolo, pero con Slytherins, no con chicas pelirrojas Gryffindors. Y menos con chicas pelirrojas Gryffindors que le gustaban, eso ya era de gilipollas perdido, del rey de los gilipollas. Genial, iba a batir un record.
Aún fuera solo su gilipollez (crónica), pero es que había lanzado a Evans a los brazos de Severus Snape. En un principio en sentido figurado, pero es que, la cosa se había salido de mares... ¡Actualmente era en sentido literal! Le venían ganas de abofetearse solo de recordarlo.
Se acomodó los lentes y cambió el balón de mano. El tacto era parecido al de una Quaffle, pero más rugosa, a parte de ser totalmente esférica, algo mayor, y anaranjada. Cuando Remus la trajo al dormitorio hizo un par de pruebas, al azar, preguntándose que le vería la chica a ese deporte. Dedujo que el riesgo. Casi se queda sin gafas cuando al lanzar la pelota al suelo, esta rebotó hacia su cara. Por suerte le presentaron a Lenna Addams, una Hufflepuf de séptimo (rolliza, pero bonita) que desinteresadamente (una cita el siguiente fin de semana en Hogsmeade) se ofreció a enseñarle a jugar. Actualmente y con su modestia habitual, Potter se consideraba un jugador experto de Baloncesto.
Sin siquiera darse cuenta del camino recorrido había llegado a la pequeña cancha de baloncesto que se escondía a unas treinta yardas de la cabaña de Hagrid. El suelo era de cemento, y a cada extremo se levantaba un aro, como los de Quidditch, pero horizontales y con un panel de madera tras ellos para permitir el rebote.
Y allí estaba ella, su musa, su Diosa, que le escrutaba con una cara de odio que ni siquiera el más vengativo de los Slytherin podria superar: Buen comienzo si señor: Cuando menos no podía ir a peor la cosa.
-¿Que demonios haces aquí imbécil?
O quizas si.
Se aclaró la garganta y se llevo la mano al pelo. Gesto que interrumpió bruscamente al ver como ella arrugaba las cejas. Volvió a aclararse la garganta.
-Esto, Evans, venia a devolverte la pelota y a...esto, a disculparme por lo ocurrido...
-¿Perdón?
-Eso, que te devuelvo la pelota y te pido perdón. ¿Me perdonas?
-Acepto la pelota, pero esta ridiculez de disculpa te la puedes meter donde te quepa, que visto lo hinchado de ego que vas, en pocos sitios será.
Potter levantó una ceja, y luego la otra. ¿Pero donde había aprendido a hablar esa chica? Si la oyera McGonagall le daría un buen tirón de orejas.
-¡Vale, la cagué, lo siento! ¿Que más quieres, que me arrastre?
-Pues no estaría mal, pero hoy no me apetece. Deja por ahí el balón.
-No.
-¿Perdón?- inquirió la chica volviéndose.
-Hagamos un trato. Si consigo marcar un tanto al Baloncesto antes que tu, aceptarás mis disculpas.
-¿Y si lo marcó yo?
-Te devuelvo el balón y no te molestaré más.
-Hecho.
¡Había aceptado! No podía creerlo. Se quitó la túnica y doblo las mangas de la camisa. Ella se estiró y esperó a que él empezara. Y así lo hizo. Siguiendo las indicaciones que su futura cita le había dado sumado a su conocimiento de Quidditch, no era malo. Pero le faltaba práctica. Y ella lo notó enseguida. Estuvieron un rato corriendo por la cancha, más cerca de lo que casi nunca habían estado. Y Potter lo notaba. Notaba como su pelo lanzaba destellos rojizos al correr, y como una gota de sudor descendía por la mandíbula hasta meterse por el cuello de la camiseta. Y todo eso le hacía fallar cada vez que lanzaba a canasta. Llevaban ya más de 10 minutos y ninguno de los dos había marcado. Ella había tenido oportunidad un par de veces, pero disfrutaba tanto demostrando a ese engreído que podía ser mejor que él que las había dejado pasar. Y ese fue su error.
Potter fue a lanzar a canasta una vez más pero Evans saltó para impedir que lo lograra. La pelota salió del campo rodando. Al tirar él había llevado demasiado impulso y no pudo evitar la colisión. Cuando abrió los ojos se encontró encima de la chica, que gimoteaba frotándose el cuero cabelludo. Iba a apartarse de un salto por instinto de supervivencia pero en su vida había estado tan cerca de ella, y sin poder contenerse la besó mientras la estrechaba contra si.
Lily abrió unos ojos como platos e intentó apartarlo de si, pero el muchacho la apretó con más fuerza y le separó los labios con la lengua.
Y ahí terminó el beso porque Evans levantó con fuerza la rodilla dándole en sus partes privadas y haciendo que girara por la cancha echo un ovillo. Ella se levantó como un relámpago lanzando tacos y escupiendo mientras se frotaba la boca.
-¡De que vas imbécil! ¡No soy ninguno de tus ligues idiota! ¡Estoy saliendo con Severus! ¡Recuerdalo! ¡No te acerques más a mi!- Dicho eso, se giró y salió corriendo mientras el balón restaba abandonado al lado del terreno de juego.
Minutos más tarde en el dormitorio:
-¡Ostia Prongs, entonces se podría considerar que te has dado un beso indirecto con Snape!
-Sirius...Arreglame más el día anda...
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Nota: Puede
que haya un capitulo en una semana, en meses, en años o nunca más,
no lo se... Me haría pena cerrar este fic porque fue el primero que escribí
de HP, y le tengo cariño, aunque no me gusten muchos de sus capítulos.
Además, hay tramas que me gustaría realmente desarrollar. No lo
se, no se que haré con él, pero pensad una cosa, si no digo nada
de nada, es que aún no he decidido enterrarlo.